sábado, 26 de febrero de 2011

Capítulo 7: Dos hombres y un Destino (Parte 7 - Final)

Eric:
-¿Y? ¿Me estás pidiendo que pierda a propósito?
-Ya que no importa si ganas o pierdes, no es nada para ti de todos modos. Pero Sam... se juega la expulsión- Selena me miró fijamente-. Un chico desafiando a una chica y arreglando quién gana o pierde... ¿No crees que es vergonzoso?
-¡Si un chico desafía a una chica y pierde ante ella... eso sí es vergonzoso!- exclamé.
-Así que... ¿Así que vas a ganar sin importar lo que valga?
-Aunque no tengo la intención de morir en el intento, no voy a conformarme con sólo participar.
-¡Serás...!
-No creo que tengas el derecho de gritarme- dije burlonamente.
-¿Qué has dicho?
-Te lo advertí, Austin es un árbol demasiado alto para escalar y Samantha podría hacerse daño. Fui a tu tienducha para charlar amistosamente, ¿y qué me difiste?
-No es una tienducha sino una bocatería- dijo apretando la mandíbula.
-Dios los cría y ellos se juntan, ese refrán es muy cierto.
-¿Qué quieres decir?
-Esa manía de Sam de defender a los débiles... ¿es contagiosa?
-¡Hey, descarado!
-La salida está por ahí.
Y me tiré de cabeza a la piscina para seguir entrenando antes de que pudiera decir algo.

Samantha:
-Que frío- cerré la puerta de casa-. ¡He vuelto!
-Ven aquí- mamá me tomó de la mano-. Date prisa.
-¿Qué ocurre?
Mamá me llevó al salón, donde papá y Frankie estaban sentados en el sofá con la cara desencajada.
-¿Qué quiere decir? "¿Qué ocurre?"- mamá me hizo sentarme en el sofá.
-¿Es algo malo?
-Eso es lo que quería preguntarte. Oye, ¿qué es eso de unas pruebas deportivas? Y ¿qué es eso acerca de una expulsión?
-Oh... eso...
-¡Cállate! Responde mi pregunta con un "Sí" o "No".
-Mamá, eso es...
-Sales con ese chico llamado Jack, actúas de una forma extraña y Austin ahora te odia, así que te quieren expulsar, ¿es esa la verdad?
-Bueno...
-¿"Sí" o "No"?
-¡Sí!
-¿Qué haremos?- mamá llevó las manos a la cabeza-. ¡Oh! ¡Santo cielo! ¿No recuerdas lo difícil que es entrar en esa escuela?
-Me dieron una beca para que los medios dejaran de hablar del bullying que existía en ese lugar. Además, puedo regresar al instituto.
-¡Instituto! ¿En tu antiguo instituto, estudiaba Austin? ¡Dime! ¡Dime!
-Cariño, cálmate- papá salió en mi defensa-. Desde el principio, lo sabíamos, esto sería un destino imposible. Pero aún tenemos la lavandería, ¿no?
-Mientras sigamos como hasta ahora...- susurró mi hermano-. ¡Papá! Si expulsan a Sam, esos uniformes no vendrán a nosotros nunca más. Todos pensarán que es mala suerte, incluso perderemos nuestros clientes. Esto no debe ocurrirnos.
-Vamos a pedir disculpas de inmediato- dijo papá convencido-. Cariño, acomoda tu cabello. Frankie, prepara los cojines para arrodillarnos.
-Hermanita... ¿Por qué no recordé enseñarte todo esto? Estoy muy decepcionado.
-¡Papá!
-¡Tú! Si te expulsan, a partir de ese día, tu destino con nosotros terminará- me advirtió mamá-. No importa cómo lo vea, debe ser todo culpa tuya. ¡Qué clase de idiota eres! ¡Cómo te atreves a engañar al chico!
-Cariño, no tienes derecho a regañarla. Debe haberlo aprendido todo de ti.
-¡Oye, tú!- gritó mamá avergonzada.
-¿Qué? Mamá, tú...- dije alucinando.
-¡Oye, cuidadito con lo que dices!
-Sam…-papá me tomó la mano con ternura-. He pasado por ello así que lo sé...
Ser engañado, es algo horrible. Aun así... si la chica decide por si misma pedir disculpas... Entonces... él se sentirá indefenso y te perdonará, así es como son chicos hoy en día. Así que...
-¿Así que?- repetí.
-¡Di lo siento! ¡Di lo siento!- los tres empezaron a coro-. ¡Di lo siento! ¡Di lo siento! ¡Di lo siento! ¡Di lo siento!
Me levanté del sofá y salí a la calle. Casi no pasaba ni un alma, normal con el frío que hacia.
Un coche negro aparcó y los focos en la noche me deslumbraron. La puerta trasera se abrió y salió una persona.
-¿Austin?
Me indicó con un gesto que lo siguiera. Caminamos hasta llegar a un parque cercano a mi casa.
-¿Adónde vas tan tarde en la noche?- se decidió a preguntar.
-A entrenar, ¿por qué?
-¿Tanto quieres ganar?
-No tenemos otra opción.
-¿"Tenemos"?
-Sí, Jack y yo debemos ganar.
-¿Por qué tiene que ser Jack? Si él nunca regresara...
-¡Austin!
Me tomó de los hombros y me abrazó fuertemente, protegiéndome contra su pecho.
-Aún no es demasiado tarde. Sólo di una frase- me abrazó aún más fuerte-. Di que te gusto... Sólo eso.

viernes, 18 de febrero de 2011

Capítulo 7: Dos hombres y un Destino (Parte 6)

Eric:
-¡Muere, muere! ¡Muérete!- gritaba Austin mientras jugaba a la Play.
Leo se rió al verlo hablar solo con la consola. Golpeé con el taco la bola de billar:
-A veces, un monito puede caerse de las ramas.
-¿Quién dijo que la especialidad de Austin eran las curvas?
-El cazador cazado - me apoyé sobre el taco-. Al final, Jack... Controló el volante.
-Sí. Si no fuera por Sam... Nunca lo habría hecho. ¿Lo has visto?- Leo se sentó sobre la mesa de billar-. Parece que lo de esos dos va de maravilla.
-También son muy cariñosos.
-¡Muérete!- volvió a exclamar Austin, esta vez la televisión se apagó-. Eh, ¿qué le pasa a esto? ¿No funciona?
-Ale, ya se lo cargó- dije con una sonrisilla.
-Normal, tal y como le daba, por supuesto que se estropeó.
Ambos reímos. Austin dejó caer el mando y se recostó en su sillón con cara de fastidio.

Samantha:
-Ésta es la ronda final determinante- nos anunció Ashley-. ¿Vamos a ver la bola de Sam?
Todos miramos emocionados a Ashley, ella desenvolvió el papelito y lo leyó. Se quedó en silencio, nos miramos unos a otros. Entonces, nos mostró el papel:
-Natación.
-¡No puede ser!- exclamó Austin poniéndose en pie-. ¿Qué es esto? ¡No vale! Oye, Samantha...- me miró con ira-. Lo hiciste a propósito, ¿verdad? Dilo. Todo esto es una trampa, ¿verdad? No lo haré. Ni de coña.
-Como quieras- contestó Ashley-.  Lo tomaré como que perdiste la prueba, así que Jack gana esta ronda, ¿alguna objeción?
-¿Qué quieres decir con eso?- cuestionó Austin.
-Te lo dije. Sea cual sea el resultado, debes respectarlo. Tenía miedo de que algo como esto pudiera suceder.
-Pero... - Austin se volvió a sentar.
-Bueno, aunque así se acordó inicialmente...- dijo Eric-.  Pero que termine de esta forma, tanto para Austin o para el resto de nosotros, no es justo.
-¿Y?
-Si todos estáis de acuerdo, me ofrezco para ocupar su lugar.
-¿Qué?
-Este asunto...-continuó-, no estoy dispuesto a dejarlo ir así tan fácilmente.
-Eso suena bastante razonable - Ashley miró hacia Austin y Jack-. Entonces, si todos estáis de acuerdo, yo también lo estoy. ¿Qué os parece?
-Estoy de acuerdo- dijo Austin rápidamente-. Estoy incondicionalmente de acuerdo.
-También estoy de acuerdo- aprobó Leo.
Jack asintió levemente.
-Estoy en contra- dije firmemente.
-¿Qué? ¡Oye, Samantha!- me gritó Austin-. Esta chica, incluso al final... ¡Qué morro!
-Quiero participar también. En lugar de Austin, Eric está tomando parte. Por lo tanto, para esta ronda, tomaré el lugar de Jack.
-Compites contra Eric- me recordó Ashley-. Él es un hombre y es muy fuerte.
-También estoy involucrada en este lío. No puedo cruzarme de brazos a observar.
-Deja de meterte en este asunto, ¿vale?- me interrumpió Austin-. ¿Cómo puede una chica participar?
-Esto implica el ser expulsada de la escuela o no... Quiero poner mi mejor esfuerzo, así no me sentiré tan mal.
-Entonces, hagámoslo dos-contra-dos - Ashley señaló a Leo.
-¿Quién? ¿Yo?- preguntó éste.
-También estoy de acuerdo- dijo Jack-. Sam, si eso es lo que quieres, hagámoslo.
-Así que, ¿vais a ceder solo porque sea una chica?
-Austin, no vamos a aflojar sólo porque ella sea una chica- aclaró Eric-. Es mi deber competir con Jack.
-Bien, hasta el final de la competencia, aún hay alrededor de 70 horas- Ashley dio una palmada-. ¡Todos a entrenar!

Austin:
Y para colmo, teníamos que compartir la piscina del colegio. Eric y Leo daban largos de un lado a otro, mientras yo les contaba el tiempo.
En el otro lado de la piscina, Jack le contaba el tiempo a Sam.
-¡Hey, esa no es tu velocidad más rápida!- le grité a Leo.
-Pues ahora no nado más- y me salpicó con el agua.
-Oye, idiota. ¡Incluso yo nado más rápido que tú!- volví a gritar.
De vez en cuándo levantaba la vista para ver que tal les iba a los otros dos, y les iba genial.
-Estoy cansado- Eric se quitó las gafas y se apoyó en el bordillo.
-¡Ah! ¡Diez minutos más, sólo diez minutos!
-¡Eso dijiste hace media hora, Austin! - me recriminó Eric y volvió a lanzarse al agua.

Samantha:
-Hace mucho tiempo, hubo una pobre chica llamada Samantha...- cantaba mientras pasaba un paño mojado por las mesas de la bocatería.
-¿Por qué debes ser tan testaruda y decir esas cosas?- Selena se cruzó de brazos.
-No lo sé- suspiré-. ¿Por qué lo hice?
-¿No lo sabes? Tienes una enfermedad incurable. Defendiendo a los débiles contra los fuertes.
-Es mi culpa que dejen a Jack de lado.
-Así que si pierdes, ¿estará bien?
-Por eso quiero ganar.
-¿Estás segura de ganar?- me encogí de hombros, Selena miró al frente-. ¿Cómo resultará? Si tuviera una máquina del tiempo para poder ver los resultados.
-Sam, más rápido, más rápido...- dijo Mike en sueños-. ¡Aún más rápido, más rápido! ¡3... 2... 1!- y Mike se despertó de repente.
Nosotras nos acercamos corriendo:
-¿Qué es? ¿Qué has soñado? ¿Fue acerca de Sam?- le preguntó Selena emocionada.
-¡Un sueño sobre el desafío!- contestó.
-¿Quién ganó?
-Bueno... Hasta poco antes del final, estuvo a punto...
-¿A punto?- dijimos ambas.
-Entonces sólo cuando extendiste tu mano, en ese momento...
-¿Ese momento?
-Se puso todo oscuro.
-¿Qué?
-Todo oscuro. Nada. Entonces me desperté.
-¿Qué es eso?- dijo Selena con ironía.
-Sólo un sueño- contestó Mike.
-¡Ah, sí! No eres de mucha ayuda en absoluto. Esto no quedará así. Ese Eric, o como se llame, no importa qué táctica debo usar contra él...
-¿Qué le vas a hacer?- pregunté.
-Poner un poco de laxante en su bocadillo o algo así.
-¡No!- Mike se puso en pie-. Selena, ¿Cómo puedes pensar eso?
-Mike, tienes cuatro ojos-dijo Selena señalando las gafas de Mike-, pero todavía no puedes distinguir quién es el enemigo.
-Eso no es verdad. ¿Cómo puedes utilizar los sagrados bocadillos en esa táctica tan malvada? No, no, nunca. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? Al primer momento, el pan aporta salud a los que están enfermos, consuelo a aquellos que están cansados.
-Acaba de explotar- le susurré a Selena.
-Lo sé, lo sé. Entonces, usaré una bicicleta
y se la estrellaré por atrás.
-¡Selena, por favor!
-¡Ves! ¡Mike estás de parte de Sam o de Austin!

sábado, 12 de febrero de 2011

Capítulo 7: Dos hombres y un Destino (Parte 5)

Austin:
Entré en las instalaciones todavía con el mono puesto y el casco en las manos.
Me paré, había perdido el control del coche... pero Sam y Jack se miraban tan felices juntos...
-¡Haced bien vuestro trabajo!- le grité a los operarios-. ¿Cuál es el problema con el coche?
Ninguno respondió. Golpeé a uno con el casco en su estómago. Se arqueó del dolor.
-¿Queréis que os despida? ¿Eso queréis?- grité con todos mis fuerzas.

Leo:
Y la carrera llegó, nosotros nos quedamos en el mirador con Ashley, a la espera de que llegaran las chicas.
Aquello se llenaba cada vez más y más con la gente de la escuela.
Nos sentamos en una mesa:
-Eric, ¿la preparación para tu exhibición va bien? - preguntó Ashley.
-Sí.
-¿Cuándo se supone que es?
-Creo que, probablemente el próximo mes.
Selena y Sam aparecieron por la puerta, Ashley se levantó y acudió a recibirlas:
-¡Por aquí! El clima es genial, ¿verdad?- las trajo a la mesa-. Ven a sentarte aquí.
Se sentaron, Ashley al lado de Sam y Selena al lado de Eric.
-¿Qué te gustaría tomar?- preguntó Ashley a Sam-. Tenemos una fórmula casera de chocolate caliente, ¿quieres probarlo?
-Sí.
-¿Tu amiga también?
Selena sonrió.
-Sí.
-No digas que no, es una gran bebida, tú sabes. Peter... Por favor traiga un poco de chocolate.
Eric y yo nos levantamos de la mesa pidiendo permiso. Luego fuimos hasta los cambiadores, yo al de Austin.
Entré y ya tenía el mono puesto.
-Hey, man- coloqué mi mano en su hombro-. Te estoy pidiendo un favor. Aún no es demasiado tarde para cambiar de opinión. Ten cuidado, ¿ok?
-Ok- y ambos nos chocamos las manos.

Jack:
Eric entró en mi cambiador y me dio unas palmadas en la espalda:
-No te fuerces, deja esto ahora.
-¿Estás preocupado por mí?- pregunté.
-Por favor, ten cuidado.
Sonreí, y salí a los pasillos acompañado de Eric, allí nos esperaban Sam y Selena.
Selena agarró mi brazo:
-Oye, ¿sabes que si pierdes esta ronda... todo terminará? Cualquier estrategia... No. Un arma secreta o algo, ¿tienes eso? La tienes, ¿verdad?- dijo con la voz apagada-. Debes tenerla.
-¿Arma secreta?- Austin salió de su cambiador seguido por Leo y me miró fríamente-. La tengo.
Me acerqué lentamente a Sam y la abracé con fuerza, inesperadamente para ella y el resto de presentes.
-Quédate quieta- le susurré-. Puede ser un poco infantil pero ésta es nuestra estrategia. Sígueme la corriente.
Me despegué de ella, tomé su cara entre mis manos y la besé en la frente.
Sam cerró los ojos.
Austin nos miró con rabia.
 "Austin, lo siento. Incluso si tengo que hacer esto, debo cuidarla"
Miré por última vez a Austin a los ojos.
-Jack...- susurró con rabia-. Debes estar completamente loco. No sólo una vez sino dos veces... ¡No, incluyendo ésta, son tres veces! Vas a morir hoy...

Samantha:
Y la carrera comenzó. Austin iba delante, con Jack pisándole los talones. Jack adelantaba pero a los dos minutos volvían a la posición anterior.
Enterré la cabeza entre mis manos, ya no quería ver más.
-¡Hey!- gritó Selena bastante tiempo después-. ¡Sam! Mira eso.
Temblorosa miré las caras decepcionadas de todos los estudiantes.
Entonces, dirigí mi vista al asfalto. El coche de Austin estaba parado y Jack acababa de pasar la línea de meta.
Agarré las manos de Selena y empezamos a dar saltitos juntas.
Eric y Leo se miraron entre sí y chocaron sus manos.
Ashley se levantó y se nos acercó:
-¡De verdad! Estos niños... ¿Cuándo se hicieron tan adorables?- sonrió para sí misma-. Exactamente así. Ah, fue una buena decisión volver a Nueva York! Mucho mejor que ir a Hollywood, ¿sabes?
-¡Sí, un anciano como yo tiene más que hacer ahora! - contestó Peter con una sonrisa.

sábado, 5 de febrero de 2011

Capítulo 7: Dos hombres y un Destino (Parte 4)


Jack:
Volvimos a reunirnos con Ashley en el salón de la mansión Mcklaine. Nos sentamos y esperamos a que llegara Ashley.
-A continuación, es el momento de abrir la bola de Jack, ¿no? - dijo Ashley al sentarse, sacó el papelito y me miró preocupada-. Carrera de automóvil.
Austin rio para sí, y el resto de los presentes me miraron intranquilos.
Tras eso regresé a casa y me tumbé en cama intentando dormir.
Pero cada vez que cerraba los ojos, recuerdos se reproducían en mi mente como una pesadilla.
-¡Mamá! - lloraba aquel niño de mis pesadillas, con la sangre corriendo por su rostro y el coche ardiendo a su lado-. ¡Mamá! ¡Mamá!
-Co... coche... ¡No! - me incorporé y miré todo mi alrededor para comprobar que todo había sigo otra pesadilla.
Me preparé para asistir a la escuela, pero en vez de tomar la moto, entré en el automóvil.
Me senté e intenté ponerlo en marcha. Pero las manos me temblaban. Di golpes con la mano contra el volante. Jamás conseguiría conducir un coche.
Y es que el niño de mis pesadillas, era yo.

Austin:
-¡Buenos días! - exclamé al entrar en el comedor, me senté en la mesa-.  ¿Por qué estáis aquí tan temprano?
Leo y Eric se miraron entre sí y sonrieron. Ashley estaba tan concentrada en el periódico que prácticamente me ignoró.
Probé el desayuno:
-Peter, ¡esta sopa sabe muy bien!
-Austin, ¿realmente vas a hacerlo? - dijo finalmente Leo.
-Yo no saqué esa bola. La sacó él solito, ¿qué le voy a hacer? Esa es toda su suerte, ya sabes- tomé una rosquilla y le di un mordisco-. ¿Cómo se dice?
-La suerte del afortunado- me completó Ashley sin levantar la vista del periódico.
-Sí, eso es.
-Jack...- continuó Eric-. No podrá hacerlo.
-No hay necesidad de que él insista en hacerlo. Podría retirarse y darme esta partida como ganada, entonces... ¿Cómo se dice?

-Victoria regalada- me volvió a ayudar mi hermana.
-Eso, victoria regalada. Si eso ocurre, yo gano dos veces seguidas. Entonces, no hay necesidad de continuar el desafío. Sabía que ésta era la forma en que la que terminaría todo- volví a morder la rosca, y con la boca llena seguí hablando-. Farda en fegar, fero la ferdaz acasa siembre fanando.
-¿Qué idioma habla? - Ashley dejó el periódico sobre la mesa.
-Tarda en llegar - repitió Eric.
-Pero la verdad acaba siempre ganando- remató Leo.
-Mi querido hermano. ¿Estás feliz?
-Sí, estoy feliz...- contesté con una sonrisa en la cara-. Pletórico.
-Eso es genial, ¿no?- Ashley se levantó de la mesa.
Pasó tras de mí e hundió mi cabeza en el plato de la sopa.
-¡Ashley!- grité, todos se rieron-. ¿Esto es divertido? ¿Es gracioso?

Samantha:
Y allí estaban las tres BGirls, dispuestas a amargarme el día.
-Debes estar preparada mentalmente, ya sabes- me espetó Ginger.
-¿Qué decís?
-Nuestro amado Jack nunca ganará esto. Eso significa que este desafío va a terminar aquí.
-Lavandera, serás expulsada justo como se esperaba- dijo Miranda-. ¿Por qué no preparas tus maletas ya?
-El resultado se sabrá sólo al final. Creo en Jack.
-No hace mucho estabas diciéndole a
Austin eso de creer en ti- se burló Sunny-. Eres realmente insensible. ¿Todos los pobres siempre se mecen con el viento?
-Sólo pensar que Jack está sufriendo por alguien como tú...- Ginger llevó su mano al pecho-. Me enfada demasiado, me pone los pelos de punta.
Y me lo contaron todo. El trauma de Jack con los automóviles, era real.

-Debo ir y detenerlo- dije apoyándome contra la barra.
-¿No hay alguna otra salida?- preguntó Selena-. ¡Oh, sí! ¿Qué pasa si vas y le ruegas a Ashley...?
-Ella ya nos ayudó mucho.
-¿Así que sólo te estás preparando para la expulsión?
-Si todo esto hace a Jack sufrir tanto, sólo debería ser expulsada.
-Jack, ¿simplemente se rendirá?
-¿Qué es esto?- preguntó Mike al ver nuestras caras de decepción-. Si no puedes detenerlo, debes ir y animarlo. ¿Verdad?- me tendió un plato envuelto en un paño-.  Date prisa y ve.
-Gracias, jefe- me quité el delantal y agarré el plato.
- ¡Sam, fighting!- dijeron a la vez.
- ¡Fighting!
Corrí hacia la puerta, pero a mis espaldas podía escuchar la conversación entre Mike y mi mejor amiga:
-Selena, ¿cuándo es el día de la competición?
-¿Por qué lo preguntas?
-Si pudiera ir... El príncipe Andrew estará allí también, ¿verdad? ¿Qué debo ponerme ese día? Selena, ¿cómo está mi cutis? Está mal, ¿no? Éste no es el momento para actuar así... tengo que echarme algo de crema.
Mike entró corriendo de vuelta en la cocina, Selena puso sus ojos en blanco:
-Él es tan feo. ¡Feo!

Jack:
Me senté a observar como Austin entrenaba para la carrera. Ganaría, incluso con los ojos cerrados. En cambio yo no sería capaz ni de ponerlo en marcha.
Sam se sentó a mi lado, y rodeó con sus brazos algo envuelto en tela.
-Hay algo que me gustaría preguntarte- dijo.
-Adelante.
-¿Cómo conseguiste tu carnet de conducir?
-¿Ya lo sabes? Mackensie me enseñó. Pensé que iba a morir. Pero no quería ser avergonzado. Así es como conseguí el carnet.

-Debes detenerte ahora.
-¿Por qué debo parar?
-No hay nada por lo que valga la pena continuar. De todos modos, no asistía a esa escuela voluntariamente.
-Quédate conmigo- la miré a los ojos-. No sé si puedo ganar, pero... lo intentaré. Ahora, quiero ganar.
-Que...
-¿Eso es para mí?- señalé lo que sujetaba entre sus manos.
-¡Ah! ¿Quieres probarlo?
Desenvolvió la tela, y en el interior había unos deliciosos canelones.
-¡Delicioso!
-Come más entonces- dijo con una sonrisa.
Sonreí y obedecí a sus órdenes. En ese instante, el coche volvió a pasar con Austin al volante. Perdió el control y se salió de la pista.
-¡Oh, Dios mío!- exclamó Sam preocupada.
No hice caso, al fin y al cabo, todo su equipo de técnicos habían acudido a la ayuda de Austin.

*Nuevo capíiitulo! Espero que os guste^^

domingo, 30 de enero de 2011

Capítulo 7: Dos hombres y un destino (Parte 3)


Samantha:
-¿Carrera de caballos?- Selena apoyó la bandeja vacía sobre la barra y se sentó a mi lado en uno de los taburetes.
-Así es.
-¿Quién es mejor en eso?
-Jack.
-¡Eso es genial! ¡Eso significa que ambos tienen una mejor oportunidad de sobrevivir!
-Selena. Te lo dije de una vez y te lo diré de nuevo- Mike salió de la cocina y se puso enfrente de nosotros por el interior de la barra-. ¡Los destinos no son tan fáciles de predecir!
-Entonces, ¿recibiste una señal de ellos? - dijo Selena señalando el techo, y refiriéndose a los "amigos sobrenaturales" de Mike-.  ¿Qué dijeron?
-La posibilidad...
-¿Posibilidad? - repetimos las dos.
-Es 50/50.
-¡Para eso no digas nada!- exclamó Selena-. Nunca ayudas, nunca.

Austin:
La nieve cubría todo el campo de entrenamiento, pero no por eso tenía pensado abandonar. Tenía que ganar esa carrera, fuera como fuera.
El caballo frenó bruscamente, me agarré de las riendas evitando una posible caída.
-¡Señorito! ¿Está bien? - preguntó el entrenador-. ¡En la condición de Júpiter, está presionándolo! ¿Por qué no utiliza otro caballo?
-No. No puedo hacerlo si no es con él - me paré con mi caballo cerca del hombre-. Entrenador Park.
-Sí, Señorito.
-Dime la verdad. ¿Crees que seré capaz de ganar?
El entrenador miró al suelo sin darme una respuesta. El mejor siempre había sido Jack.
-No importa, haré mi propio destino.

Jack:
-¿Está seguro de que estará bien si no lo prueba primero?
El entrenador me observaba intranquilo en los establos. Sonreí y acaricié la cabeza de mi caballo:
-He estado pidiéndole que lo haga bien ya que... la carrera de mañana es muy importante para mí- miré al entrenador-. Cuida de él por mí.
-Señorito. Debe... ¿hacer esto?
-Si pudiera evitarlo, lo haría.
-No os entrené para veros pelear.
-Perdón.


Y el día de la competición llegó. Estaban todos presentes: Ashley, Sam, el F4, Selena y casi toda la escuela.
Ashley se sentó en una mesa y Selena y Sam a su lado.
-¡Caballo! - empezaron a gritar al ver llegar a Austin y Jack-. ¿Caballo? ¡Caballo!
Leo y Eric bajaron a la pista para dar el pistoletazo de salida.
-¡Preparados!- gritó Eric.
-¡Fuera!
Los caballos salieron disparados, y tras dar dos vueltas por el circuito cerrado, salieron al exterior.

Jack iba de primero, pero Austin se paró ante un atajo nevado y lleno de ramas.
-Los senderos de la montaña serían demasiado para él en su condición...- Austin recordó las palabras del entrenador-. Di tuviera que ir por allí, podría ser fatal.
-¡Vamos! - le gritó al caballo dirigiéndolo al atajo-. ¡Vamos!

Samantha:
-¿Cuál es su record? - preguntó Selena a Eric y Leo.
-¿Alrededor de 49 victorias a 1 pérdida?- respondió Leo.
-¿En favor de quién?
-Nadie de nosotros puede ganarle a Jack- explicó Eric.
-Qué alivio- susurré.
Y es que ya me estaba mordiendo las uñas a causa de los nervios. Pero tras escuchar lo que Eric había dicho, me sentía más tranquila.
Entonces un relinche se escuchó en todo el recinto, alguno de los dos había llegado.
Nos pusimos en pie.
-Eso es... - dijo Ashley.
-¡Es Austin! - exclamaron los alumnos.
Leo y Eric se miraron entre sí sorprendidos.
-Eso es una sorpresa.
-¡Me pregunto cómo ganó! - exclamó Leo.
-¡Qué vamos a hacer!- Selena estaba horrorizada, como yo.

Jack:
Dejé a mi caballo de vuelta en su cuadra y le acaricié suavemente la cabeza.
Sentí unos pasos acercarse. Sam se paró a mi lado.
-¿Quieres acariciarlo?
-¿Puedo?
Asentí y ella estiró su brazo hacia el caballo.
-Su nombre es Louis.
-Hola Louis. Mi nombre es Samantha- esbozó una sonrisa-. Louis. Fue difícil, ¿no? Hiciste un buen trabajo hoy. ¡Gracias!
Sam paró de acariciarlo. Me acerqué y puse mi oreja, como si Louis me estuviese susurrando algo.
-¿Qué? ¿En serio? - aparté la oreja-. Louis dice que quiere darte un paseo.
-¿Estás seguro? ¡Soy muy pesada!

Austin:
El veterinario examinaba una vez más a mi caballo, que estaba tirado en el suelo de su cuadra y con dificultades para respirar.
-No podrá correr más- me informó el entrenador.
-¡No! - grité-. Haz algo. ¡Haz algo entrenador!
-Lo siento, Señorito.
Ashley apoyó su mano en mi hombro:
-Es posible que hayas ganado el juego, pero has perdido la batalla, hermanito. Espero que hayas aprendido algo de esto- miró con tristeza al caballo-.  De lo contrario los esfuerzos de Júpiter habrían sido para nada.
¿Qué había ganado haciendo trampas y metiéndome por el camino que el entrenador me había prohibido? Una ronda a mi favor y  el sacrificio de mi caballo.
¿Qué había perdido? A Júpiter, un miembro del F4 y poco a poco a la persona que más amaba.
-Espero que puedas perdonarme - dije para mí-. Lo espero... Sam.

sábado, 22 de enero de 2011

Capítulo 7: Dos hombres y un destino (Parte 2)

 Jack:
Austin apareció en el centro de arte, y se sentó unas cuantas butacas alejado de mí. Ambos fijamos la vista en la película que se proyectaba en la pantalla.
-¿Recuerdas cuántas veces hemos visto esta película juntos? Han sido por lo menos diez veces- no dijo nada, continué hablando-. Lo siento. Sé que una disculpa no es suficiente, pero...
-¿Pero?
-Deja tranquila a Sam.
-¿Qué vas a hacer si no lo hago?
-Voy a protegerla- miré hacia Austin-. Tengo que protegerla.
Austin se levantó de su butaca dándome la espalda, cerró sus puños con fuerza:
-Han sido once veces. Si hubieses recordado que éramos amigos y que habíamos visto esta película once veces juntos... Entonces esto nunca hubiera ocurrido- relajó sus puños-. Es mejor que estés preparado.

Austin:
Al día siguiente en el despacho del director, me senté sobre la mesa del despacho, a la vez que el director me miraba con miedo:
-¿Vas expulsarlos o...?
-¿O? - el director tragó saliva.
-¿Debo despedirte a tí primero?
La puerta del despacho se cerró dando un gran portazo, y una voz familiar rompió todos mis esquemas:
-¡¿No vas a parar nunca?! - Ashley empezó a golpearme con su bolso, hasta conseguir retenerme contra la pared-. ¡Cómo te atreves! ¡Estás loco!
-¿No me dejarás tranquilo ni en la escuela?
-¿Cómo te atreves a tratar de despedir al director? - me regañó Ashley-. Claro, adelante. ¿Entonces debo ser la próxima directora? ¿Te gustaría graduarte bajo mi mandato?
-No lo digas ni en broma.
-Austin, Austin, Austin... mi pequeño hermano. Puede que ambos tengamos mal temperamento. Pero realmente no somos del tipo que hace bromas inútiles, ¿o sí?
Negué con la cabeza.
-Cállate y sígueme - me tiró de la oreja y me arrastró al pasillo.
Todos los estudiantes se quedaron atónitos al ver a mi hermana arrastrarme por la oreja.
-¡Ashley! ¡Joder, duele!
Ella ignoró mis súplicas, pero señaló a Eric, Leo, Jack y Sam, que también estaban en el pasillo.
-Vosotros seguidme también.
-¡Ashley! ¡De verdad me duele!

-¿Quién es esa? - preguntó Sunny al ver pasar a aquella bella muchacha agarrando por la oreja a Austin.
-¿No es Ashley Mcklaine del Grupo Mcklaine?- respondió Ginger.
-¡Sí! ¡La legendaria " Reina del Carisma", Ashley Mcklaine! - exclamó Miranda-. ¡Incluso su pose es diferente a la nuestra!
-¡Ella es la esposa del hombre que posee el hotel más grandioso del mundo! Ella es  digna de admiración.

Samantha:
-¿El tipo de chico que más odio?- preguntó Ashley mientras daba vueltas por el gran salón con una vara en la mano.
-Un sinvergüenza,  mezquino y rencoroso- contestó Austin de carrerilla. 
-¿Un chico que alardea de sí mismo?
-Un sinvergüenza.
-¿Un chico que nunca perdona a sus amigos?
-Un mezquino.
-¿Un chico que no sabe aceptar su derrota?
-Un rencoroso- Austin miro hacia Jack y yo.
-Está bien, entonces- Ashley dio unos golpecitos con la vara en el suelo-. Los dos tendréis una competencia. Austin, Jack, competiréis en pruebas deportivas y... el perdedor tendrá que hacer lo que diga el ganador.
-¿Qué deportes? ¿Quién dijo que lo haría? - se quejó Austin-. Ni de broma, estoy en contra de ello.
Leo se levantó de su sillón y estalló en aplausos:
-Estoy de acuerdo- Austin le lanzó una mirada asesina-. Digo que... está bien y todo eso...
Y se sentó de vuelta. Ashley miró a Eric esperando su respuesta:
-También estoy de acuerdo.
-Gracias Ashley- dijo Jack.
-También estoy de acuerdo- me pronuncié.
-¿Quién dijo que tenéis derecho a votar? - exclamó Austin visiblemente molesto-. Es injusto. No tiene sentido. ¡No!
-Cinco a uno- Ashley miro desafiante a su hermano-. Bang Bang Bang.
-Paso. ¡Cómo puedes hacer eso! - Austin se levantó del sillón, Ashley lo apuntó amenazante con su vara-. Entonces, decido yo en qué vamos a competir-. dijo mientras se sentaba de vuelta.
-Pero eso no sería justo- le recordó Leo.
-No te preocupes. Ya tengo todo listo.
Ashley triscó los dedos y Peter entró en el salón con una enorme esfera de cristal con un orificio y bolas dentro.
-Las diez bolas de aquí tienen un papel con un deporte diferente escrito. Algunos de ellos los habéis practicado, y algunos que no.
-¡Qué es eso! - la interrumpió Austin-. ¡Haz cosas que ya hemos hecho antes!
-No importa qué categoría, uno tendría ventaja sobre el otro. Así que técnicamente, la competencia comienza... con la decisión de cada categoría. Seguro habréis oído que la suerte es también un don, ¿verdad?
-¿La competencia es sólo una?- cuestionó Eric.
-¿No sería eso un poco aburrido? Dos de tres, ¿cómo suena eso?
-Aceptaré- dijo Jack decidido.
-Lo haré, ¿está bien? - contestó Austin indiferente.
-Anunciaré la categoría dos días antes de cada competencia delante de todos vosotros. No importa cuán desfavorables puedan ser las categorías, debéis acceder. ¿Okey? Los del triángulo amoroso, levantaos.
Jack me miró y ambos nos levantamos y nos acercamos a Ashley. En cambio Austin permanecía sentado. Le di un golpe en el hombro:
-¡Levántate!
-¿Triángulo son tres? - preguntó a Leo y Eric, que asintieron-.  ¿Yo? ¡¿Yo?!
Y se acercó a nosotros con las manos en los bolsillos de la cazadora.

-Entonces empezaremos. Sam, puedes coger una pelota.
Cogí una de color azul y se la entregué a Ashley. Después Jack y Austin hicieron lo mismo.
-Bien, empecemos con la pelota de Austin- Ashley sacó un papelito del interior y lo leyó ante la atenta mirada de todos nosotros-. Jack. Austin. Vuestra primera competición será una carrera de hípica.