sábado, 26 de marzo de 2011

Capítulo 8: Porque soy Estúpido (Parte 3)

Jack:
Aparqué la moto y Sam se bajó, se quitó el casco y miró todo al rededor.
-¿Dónde estamos?
-Mi casa.
Entré en casa mientras ella me seguía. Recorrimos todos los pasillos hasta llegar al salón. Dejé los cascos sobre una mesa y la invité a sentarse mientras iba a buscar unos cafés.
Mientras regresaba con una bandeja y los cafés, pasé por delante del monitor por el que salían las imágenes de lo que había en el portal. Y salía Austin, muriéndose de frío. Me reí, a lo mejor no estaba mal hacerlo sufrir un poquito.
Me senté en el sofá al lado de Sam y le serví su café.
-No veo a nadie aquí.
-Es incómodo con gente alrededor. Todos vienen y se van cuando yo estoy- le expliqué.
-Ya veo.
-Es algo extraño- bebí un poco de café-. No me siento incómodo cuando tú estás. Estoy cómodo sin alguna razón... y es divertido de una forma extraña. Eres cálida en todas partes.
-¿Yo?
-Creo que sé... por qué le gustas a Austin. Sam...- dije acercándome lentamente a su boca.
-¡Oh dios!- Sam se apartó y señaló un marco que había sobre la mesita de cristal-. Ésta es Mackensie. Tú también apareces. Y el caballo que vimos hace poco. ¿Quizá es tu regalo de Navidad?
-Lo que los chicos dicen puede ser cierto.
Si no hubiera pasado el incidente de Mackensie... no estaría aquí contigo.
-¿Y si Mackensie...?
-Dijo que no se va a casar con ese hombre.
-¿Entonces...?
-Pero eso no cambia nada.
-¿Cómo que no?
-Pienso... que es hora de dejarla ir- le dediqué una sonrisa-. De todas maneras, gracias. Gracias a ti... creo que soy capaz de dejarla ir. Mi primer amor.
-Dicen que hay lazos en este mundo que no importa cuántas veces se rompan, siempre vuelven a encontrarse. Podrás encontrarla nuevamente. Porque vosotros dos... porque... Porque...- cerré los ojos y apoyé mi cabeza sobre su hombro haciéndome el dormido-. Porque... Gracias a Mackensie creo que puedo dejarlo ir. A mi... primer amor. Adiós, Jack. Podría lamentarlo una vez más. Pero debería dejarte ir.
Con cuidado se levantó y salió de casa.
Lo había escuchado con mis propios oídos, ella quería olvidarse de mí.
Me acerqué al monitor, y pude ver como Austin cansado de esperar se metía en su coche y desaparecía a lo lejos.
Entré de vuelta en la cocina para recoger las tazas, cuando me fijé que sobre el sofá descansaban los guantes de Sam.

Eric:
Austin lanzó otro dardo sobre la diana con fuerza. Leo cerró su libro y se quedó mirándolo.
-¿Y ahora qué le pasa?
-Es probablemente debido a Sam- aclaré.
-Sam está con Jack... parece que batirá un nuevo  récord esta noche.
Entonces nuestros móviles sonaron a la vez. Los tres leímos el mensaje:
"Encontrémonos en la pista de hockey. ¿Os hace un partido?"
-¿Quién se cree que es este idiota para obligarme a hacer algo? Debería estar en la cita- murmuró Austin, y lanzó el último dardo sobre la diana.

viernes, 18 de marzo de 2011

Capítulo 8: Porque soy Estúpido (Parte 2)


Samantha:
¿Quieres salir conmigo?
¿Qui-e-res sa-lir con-mi-go?
Me levanté de un salto de cama.
-¿Cita?
Me vestí rápidamente y abandoné mi habitación intentando hacer el menor ruído posible para no llamar la atención de mi familia.
Caminé sigilosa hacia la puerta, posé mi mano sobre el pomo y...
-¡Samantha!- exclamó mi madre-. ¿Qué haces?
Me giré sobresaltada, y allí estaban los tres observándome con curiosidad.
-Voy a salir a tomar aire fresco y a hacer ejercicio- mentí.
-¿Vestida así?- preguntó Frankie con pillería-. En realidad... ¿vas a ir a una cita con Jack, verdad?
-¿Y tú cómo lo sabías?
-Aunque lo tuyo con Austin no funcionó- explicó mamá-. Hija, el amor no siempre funciona como se planea.
-Por supuesto, por supuesto- le apoyó papá.
-Dónde se cierra una puerta, se abre un ventanal.
-¿Qué se supone significa eso?- pregunté.
-Eso es... Significa que tienes que estar bonita para los ojos de Jack. ¿Esa falda no está demasiado larga? ¿No puedes vestir un poquito más sexy? Para una mujer, su
fragancia es importante- mamá me roció con perfume-. Una fragancia de seducción
que nadie pueda rechazar.
-¡¡Ya vale!!- exclamé agitando el pelo-. Yo me largo.
-¿Qué decís que él tiene?- preguntó papá a mis espaldas.
-Fundación Cultural Alexander- nombró Frankie-.  ¡Real Barcelona! ¡Hana Dolphins!
-Nuestra hija, la esposa del nieto del ex-presidente- fantaseó mamá
Puse lo ojos en blanco y salí al frío de la calle.

Leo:
Eric y yo entramos en la habitación de Austin, un sol espléndido entraba por los ventanales, aunque hacía bastante frío.
Éste todavía dormía en su cama.
Nosotros lo destapamos.
-¿Qué horas son éstas para seguir durmiendo?- le regañó Eric.
-Vamos a dar una vuelta.
-No quiero- agarró las mantas y se tapó de nuevo.
-¿Man, quieres ir al campo de tiro?- pregunté quitándole las mantas.
- Paso.
- ¿Una vuelta en coche?- intentó Eric.
-No me da la gana.
-¿Entonces... de compras?
-Te dije que no me interesa.
Le hice un gesto a Eric para que me siguiera la corriente. Solté las mantas y Austin volvió a taparse.
-El clima está delicioso, ¿y te vas a quedar sentado aquí?- le anunció Eric.
-Ese cabrón de Jack- dije hablando con Eric-.  Debe estar disfrutando de la cita.
-¿Pero... si Jack y Sam salen juntos, qué crees que harán?- Eric miró por el rabillo del ojo a Austin-. No puedo ni imaginarlo.
-Tienes razón. Deben estar en algún lugar al solecito tomando una siesta juntos.
-¿Apoyando sus cabezas uno en los brazos del otro?
Austin empezó a revolverse entre las sábanas. Nosotros nos abalanzamos sobre él, Eric le golpeaba con la almohada y yo tiraba de las mantas.
-Hey, salgamos. ¡Vamos!

Jack:
-El primer regalo de Navidad que Mackensie me dio fue éste.
Acaricié la cabeza de mi caballo. Sam le dio un poco de paja que Louis comió con gusto.
-¿Te dio un caballo como regalo? Cuando era pequeña... le rogué a mis padres durante cuatro días y tres noches por un perrito.
-¿Qué pasó? ¿Lo conseguiste?
-No, sólo conseguí una bofetada por pesada.
Me reí.
-¿Qué tal un paseo a caballo en vez de un perrito?
Asintió con energía. Salimos a dar una vuelta a lomos de Louis.
El día pasó rápidamente, como ocurre con todo lo bueno.
Empezó a anochecer cuando caminando llegamos al Empire State. Sam se quedó pensativa mirando un banco de madera. 

Un gran cartel indicaba la subida a un teleférico para ver la ciudad, lo señalé con el dedo:
-Samantha, ¿quieres subir a eso?
La agarré por el brazo arrastrándola hacia la entrada.

Austin:
Sin palabras me había quedado.
No había sido capaz de evitar la idea de espiarlos, y hacerlo me dañaba aún más. Ellos dos parecían tan perfectos uno para el otro.
Uno de los guardaespaldas petó en la ventanilla del coche. Pulsé el automático y esta bajó poco a poco.
-Señorito, traje el café que me pidió.
Lo tomé entre mis manos, todavía quemaba. Le dí un sorbo lento, sabía exactamente igual al que Sam me había comprado:
-Toma. ¿Quieres saber por qué vale tanto?
Y las vistas de la ciudad.
-¿Cómo está? ¿Tenía razón, verdad? Es igual a beber un café en la terraza de un hotel.

Samantha:
-¿No quieres beber algo?- me ofreció Jack.
Miré la máquina de los cafés, la misma de la que hacía un tiempo había sacado un café para Austin.
-No, estoy bien.
Adelanté el paso y entramos en el teleférico en el que había pasado una noche entera encerrada con Austin.
Las puertas se cerraron y se empezó a mover.
-Es la primera vez que subo a esto- dijo Jack mirando por el cristal-. ¿Has subido antes?
-Sí, una vez...
Revisé todo con la vista, y allí estaba la esquina en la que había dormido... con Austin.
Entonces caí en la cuenta de que había algo escrito con un permanente negro:
"Austin Jake Mcklaine & Samantha Gilbert: Primera noche juntos"
Abrí los ojos como platos, ¿pero cómo...?
Austin, si lo tuviera a mi lado lo mataría.
-¿No te sientes bien?- preguntó Jack.
-¿Huh? No, estoy bien.
Bajamos del teleférico y continuamos paseando por las calles. Y también continuaban en medio de la calle los pósters de Mackensie, nos paramos en frente de ellos.
-A ella probablemente le esté yendo bien, ¿cierto?
-No empecemos otra vez- dijo molesto.
-Lo siento.
-¿Si todo se arreglara diciendo "lo siento" entonces para qué hay leyes y policías en el mundo?
Y no sólo el escenario, sino que tras esas palabras Jack también me recordaba a Austin.

viernes, 11 de marzo de 2011

Capítulo 8: Porque soy Estúpido (Parte 1)



Samantha:
-¿A dónde vas tan tarde?- se decidió a preguntar.
-A entrenar, ¿por qué?
-¿Tantas ganas tienes de ganar?
-A nosotros no nos queda otra opción.
-¿"Nosotros"?
-Sí, Jack y Yo.
-¿Entre toda la gente que hay por qué tiene que ser Jack? Si Jack no hubiese regresado...
-Austin.
Me agarró de los hombros y me rodeó con sus brazos, apretándome contra su pecho.
-Aún no es demasiado tarde- me susurró-. Sólo una frase. Di que te gusto... sólo eso.
-Lo siento- me soltó lentamente-. No puedo decir cosas que no siento.
-¿Sabes qué es lo que estás haciendo? El todopoderoso Austin te lo está rogando.
-No tengo opción.
-¿Cómo pudo gustarme una chica como tú? Acabas de perder tu última oportunidad. Ni se te ocurra venirme llorando mañana... porque  no voy a ponértelo tan fácil.
-Eso es lo que esperaba.
-Claro. Eso es más como "Samantha". Está bien. Veamos lo lejos que puedes llegar.
Y se fue con la cabeza alta, dejándome sola en la oscuridad de la noche.
Me senté en un columpio y apoyé la mejilla en la fría cadena de metal.
-No voy a arrepentirme- repetí para mí-. No voy a lamentarlo. Nunca lo lamentaré.

Austin:
Llegó el día de la competición. Me senté en una tumbona, entre Selena y mi hermana. La piscina estaba hasta los topes de alumnos curiosos por como acabaría todo.
-Así que, si él pierde esta vez, Jack Alexander será expulsado del F4...- murmuraban algunos-. Y Samantha Gilbert será expulsada del colegio...
-¿Pero y si Jack gana?- preguntó otro.
-Di algo que tenga sentido. No apostaste a favor de esos resultados, ¿verdad?
-No. Nadie apostaría por Jack a menos que esté loco.
-¿Pero y si él gana de 1 entre 10.000?
-Sería un titular en las noticias.
Ashley se puso en pie y se dirigió al público:
-Comenzaremos ahora la última competencia. Nadadores, por favor entrad.
Leo y Jack se colocaron en sus posiciones.
-Listos... ¡ya!- exclamó Ashley.
Ambos se lanzaron al agua y Sam y Eric se colocaron para recibir el relevo.

-¡Hey, lavandera!- gritaron las BGirls-. ¡Este será tu fin!
Sam no les prestó atención.
-¡Eric, fighting! ¡Eric, que viva!- gritaron esta vez.
-¡Sam, usa tu fuerza!- exclamó Selena-. ¡Sólo un poquito más!
Jack llegó unos segundos antes que Leo, por lo tanto la primera en tomar el relevo fue Sam. Poco después saltó Eric, que en menos de 20 segundos ya la había alcanzado.
Me levanté, y sin que nadie notara que ya no estaba, apagué las luces, de manera que no se pudiera saber quién había llegado antes.
-¿Quién fue? ¿Quién coño apagó las luces?
Ashley me miró y sonrió, como si estuviese orgullosa de mí. Y antes de que me descubrieran, encendí las luces y abandoné la piscina.

Jack
-Con esto, la expulsión de Sam, y Jack será como si nunca hubiera sucedido- nos anunció Ashley al salir de la piscina-. Nadie se opone,  ¿correcto?- asintió y miró a Sam con una gran sonrisa-. Estuviste genial.
-Gracias.
-Yo soy la que debe agradecerte todo.
-¿Qué?
-Porque creo que mi horrible hermanito está madurando gracias a alguien. Chicos, ya nos veremos.
Nos despedimos de ella con la mano.
Selena abrazó a Sam con euforia:
-Es una tranquilidad. ¡Qué alivio!
Luego, Leo apoyó su mano en mi hombro, mientras Eric le tendió la mano a Sam:
-Samantha, has estado increíble.
-Gracias- se apretaron las manos-. Tú también lo has echo muy bien.
-Nosotros nos vamos- anunció Leo-. Estaremos con Austin.
Rato después, Selena también se había ido. Sam y yo paseábamos por los jardines de la escuela.
-Gracias- dijimos a la vez-. Gracias a ti...
Nos miramos y reímos.
Se hizo el silencio de vuelta, tomé aire y paré en seco.
-¿Sam?- ella dejó de caminar y me miró-. ¿Quieres salir conmigo?


Austin:
-Austin...- hablaba sólo, recostado en el sillón de cuero-. Es cierto, tienes una deuda que pagar.
-¿Por qué murmuras tú solo, como si estuvieras borracho?- preguntó Eric.
Levanté la mirada y Leo y Eric me miraban de brazos cruzados. Me apoyé sobre el escritorio.
-Creo que el impacto fue demasiado grande- se cachondeó Leo.
-¿Os acordáis de cuando rompí el robot de Jack?
-¿Robot?- preguntó Eric-. Ah, ¿el de madera?
-Sí, el de madera.
Era un día de Invierno, todo estaba completamente nevado. El F4 jugaba a lanzarse bolas de nieve bajo la supervisión de Robert.
Jack estaba sentado en las escaleras con un robot de juguete entre sus manos.
Abandoné la pelea de bolas y me acerqué a él.
-Jack, dame eso.
-No- y se aferró al robot con fuerza.
-Dámelo. Te lo cambio por todos mis juguetes.
-No puedo dártelo, Austin.
-Eres un egoísta. ¿Por qué no puede ser mío?- se lo arranqué de las manos y me alejé corriendo-. ¡Ahora es mío!
Tropecé y caí de bruces al suelo, el robot salió rondando. Justo llegó el coche que por aquel entonces, traía a Ashley de la escuela, y lo esmagó haciendo añicos.
Jack se levantó y cogió cada uno de los pedazos llorando.
Robert acudió a mi ayuda y me levantó del suelo. Yo no podía comprender el llanto de Jack, sólo era un juguete...
-El difunto padre de Jack hizo este robot para él- me explicó Robert.
-Después de eso, siempre he pensado que tenía una deuda con él.
-¿Estás diciendo que vas a compensarle con lo que pasó esta vez?- cuestionó Eric.
-Porque... no puedo partir a Sam, para que nadie la posea.
-Capullo- susurró Leo con una sonrisilla se abalanzó sobre mí y me abrazó.

sábado, 26 de febrero de 2011

Capítulo 7: Dos hombres y un Destino (Parte 7 - Final)

Eric:
-¿Y? ¿Me estás pidiendo que pierda a propósito?
-Ya que no importa si ganas o pierdes, no es nada para ti de todos modos. Pero Sam... se juega la expulsión- Selena me miró fijamente-. Un chico desafiando a una chica y arreglando quién gana o pierde... ¿No crees que es vergonzoso?
-¡Si un chico desafía a una chica y pierde ante ella... eso sí es vergonzoso!- exclamé.
-Así que... ¿Así que vas a ganar sin importar lo que valga?
-Aunque no tengo la intención de morir en el intento, no voy a conformarme con sólo participar.
-¡Serás...!
-No creo que tengas el derecho de gritarme- dije burlonamente.
-¿Qué has dicho?
-Te lo advertí, Austin es un árbol demasiado alto para escalar y Samantha podría hacerse daño. Fui a tu tienducha para charlar amistosamente, ¿y qué me difiste?
-No es una tienducha sino una bocatería- dijo apretando la mandíbula.
-Dios los cría y ellos se juntan, ese refrán es muy cierto.
-¿Qué quieres decir?
-Esa manía de Sam de defender a los débiles... ¿es contagiosa?
-¡Hey, descarado!
-La salida está por ahí.
Y me tiré de cabeza a la piscina para seguir entrenando antes de que pudiera decir algo.

Samantha:
-Que frío- cerré la puerta de casa-. ¡He vuelto!
-Ven aquí- mamá me tomó de la mano-. Date prisa.
-¿Qué ocurre?
Mamá me llevó al salón, donde papá y Frankie estaban sentados en el sofá con la cara desencajada.
-¿Qué quiere decir? "¿Qué ocurre?"- mamá me hizo sentarme en el sofá.
-¿Es algo malo?
-Eso es lo que quería preguntarte. Oye, ¿qué es eso de unas pruebas deportivas? Y ¿qué es eso acerca de una expulsión?
-Oh... eso...
-¡Cállate! Responde mi pregunta con un "Sí" o "No".
-Mamá, eso es...
-Sales con ese chico llamado Jack, actúas de una forma extraña y Austin ahora te odia, así que te quieren expulsar, ¿es esa la verdad?
-Bueno...
-¿"Sí" o "No"?
-¡Sí!
-¿Qué haremos?- mamá llevó las manos a la cabeza-. ¡Oh! ¡Santo cielo! ¿No recuerdas lo difícil que es entrar en esa escuela?
-Me dieron una beca para que los medios dejaran de hablar del bullying que existía en ese lugar. Además, puedo regresar al instituto.
-¡Instituto! ¿En tu antiguo instituto, estudiaba Austin? ¡Dime! ¡Dime!
-Cariño, cálmate- papá salió en mi defensa-. Desde el principio, lo sabíamos, esto sería un destino imposible. Pero aún tenemos la lavandería, ¿no?
-Mientras sigamos como hasta ahora...- susurró mi hermano-. ¡Papá! Si expulsan a Sam, esos uniformes no vendrán a nosotros nunca más. Todos pensarán que es mala suerte, incluso perderemos nuestros clientes. Esto no debe ocurrirnos.
-Vamos a pedir disculpas de inmediato- dijo papá convencido-. Cariño, acomoda tu cabello. Frankie, prepara los cojines para arrodillarnos.
-Hermanita... ¿Por qué no recordé enseñarte todo esto? Estoy muy decepcionado.
-¡Papá!
-¡Tú! Si te expulsan, a partir de ese día, tu destino con nosotros terminará- me advirtió mamá-. No importa cómo lo vea, debe ser todo culpa tuya. ¡Qué clase de idiota eres! ¡Cómo te atreves a engañar al chico!
-Cariño, no tienes derecho a regañarla. Debe haberlo aprendido todo de ti.
-¡Oye, tú!- gritó mamá avergonzada.
-¿Qué? Mamá, tú...- dije alucinando.
-¡Oye, cuidadito con lo que dices!
-Sam…-papá me tomó la mano con ternura-. He pasado por ello así que lo sé...
Ser engañado, es algo horrible. Aun así... si la chica decide por si misma pedir disculpas... Entonces... él se sentirá indefenso y te perdonará, así es como son chicos hoy en día. Así que...
-¿Así que?- repetí.
-¡Di lo siento! ¡Di lo siento!- los tres empezaron a coro-. ¡Di lo siento! ¡Di lo siento! ¡Di lo siento! ¡Di lo siento!
Me levanté del sofá y salí a la calle. Casi no pasaba ni un alma, normal con el frío que hacia.
Un coche negro aparcó y los focos en la noche me deslumbraron. La puerta trasera se abrió y salió una persona.
-¿Austin?
Me indicó con un gesto que lo siguiera. Caminamos hasta llegar a un parque cercano a mi casa.
-¿Adónde vas tan tarde en la noche?- se decidió a preguntar.
-A entrenar, ¿por qué?
-¿Tanto quieres ganar?
-No tenemos otra opción.
-¿"Tenemos"?
-Sí, Jack y yo debemos ganar.
-¿Por qué tiene que ser Jack? Si él nunca regresara...
-¡Austin!
Me tomó de los hombros y me abrazó fuertemente, protegiéndome contra su pecho.
-Aún no es demasiado tarde. Sólo di una frase- me abrazó aún más fuerte-. Di que te gusto... Sólo eso.

viernes, 18 de febrero de 2011

Capítulo 7: Dos hombres y un Destino (Parte 6)

Eric:
-¡Muere, muere! ¡Muérete!- gritaba Austin mientras jugaba a la Play.
Leo se rió al verlo hablar solo con la consola. Golpeé con el taco la bola de billar:
-A veces, un monito puede caerse de las ramas.
-¿Quién dijo que la especialidad de Austin eran las curvas?
-El cazador cazado - me apoyé sobre el taco-. Al final, Jack... Controló el volante.
-Sí. Si no fuera por Sam... Nunca lo habría hecho. ¿Lo has visto?- Leo se sentó sobre la mesa de billar-. Parece que lo de esos dos va de maravilla.
-También son muy cariñosos.
-¡Muérete!- volvió a exclamar Austin, esta vez la televisión se apagó-. Eh, ¿qué le pasa a esto? ¿No funciona?
-Ale, ya se lo cargó- dije con una sonrisilla.
-Normal, tal y como le daba, por supuesto que se estropeó.
Ambos reímos. Austin dejó caer el mando y se recostó en su sillón con cara de fastidio.

Samantha:
-Ésta es la ronda final determinante- nos anunció Ashley-. ¿Vamos a ver la bola de Sam?
Todos miramos emocionados a Ashley, ella desenvolvió el papelito y lo leyó. Se quedó en silencio, nos miramos unos a otros. Entonces, nos mostró el papel:
-Natación.
-¡No puede ser!- exclamó Austin poniéndose en pie-. ¿Qué es esto? ¡No vale! Oye, Samantha...- me miró con ira-. Lo hiciste a propósito, ¿verdad? Dilo. Todo esto es una trampa, ¿verdad? No lo haré. Ni de coña.
-Como quieras- contestó Ashley-.  Lo tomaré como que perdiste la prueba, así que Jack gana esta ronda, ¿alguna objeción?
-¿Qué quieres decir con eso?- cuestionó Austin.
-Te lo dije. Sea cual sea el resultado, debes respectarlo. Tenía miedo de que algo como esto pudiera suceder.
-Pero... - Austin se volvió a sentar.
-Bueno, aunque así se acordó inicialmente...- dijo Eric-.  Pero que termine de esta forma, tanto para Austin o para el resto de nosotros, no es justo.
-¿Y?
-Si todos estáis de acuerdo, me ofrezco para ocupar su lugar.
-¿Qué?
-Este asunto...-continuó-, no estoy dispuesto a dejarlo ir así tan fácilmente.
-Eso suena bastante razonable - Ashley miró hacia Austin y Jack-. Entonces, si todos estáis de acuerdo, yo también lo estoy. ¿Qué os parece?
-Estoy de acuerdo- dijo Austin rápidamente-. Estoy incondicionalmente de acuerdo.
-También estoy de acuerdo- aprobó Leo.
Jack asintió levemente.
-Estoy en contra- dije firmemente.
-¿Qué? ¡Oye, Samantha!- me gritó Austin-. Esta chica, incluso al final... ¡Qué morro!
-Quiero participar también. En lugar de Austin, Eric está tomando parte. Por lo tanto, para esta ronda, tomaré el lugar de Jack.
-Compites contra Eric- me recordó Ashley-. Él es un hombre y es muy fuerte.
-También estoy involucrada en este lío. No puedo cruzarme de brazos a observar.
-Deja de meterte en este asunto, ¿vale?- me interrumpió Austin-. ¿Cómo puede una chica participar?
-Esto implica el ser expulsada de la escuela o no... Quiero poner mi mejor esfuerzo, así no me sentiré tan mal.
-Entonces, hagámoslo dos-contra-dos - Ashley señaló a Leo.
-¿Quién? ¿Yo?- preguntó éste.
-También estoy de acuerdo- dijo Jack-. Sam, si eso es lo que quieres, hagámoslo.
-Así que, ¿vais a ceder solo porque sea una chica?
-Austin, no vamos a aflojar sólo porque ella sea una chica- aclaró Eric-. Es mi deber competir con Jack.
-Bien, hasta el final de la competencia, aún hay alrededor de 70 horas- Ashley dio una palmada-. ¡Todos a entrenar!

Austin:
Y para colmo, teníamos que compartir la piscina del colegio. Eric y Leo daban largos de un lado a otro, mientras yo les contaba el tiempo.
En el otro lado de la piscina, Jack le contaba el tiempo a Sam.
-¡Hey, esa no es tu velocidad más rápida!- le grité a Leo.
-Pues ahora no nado más- y me salpicó con el agua.
-Oye, idiota. ¡Incluso yo nado más rápido que tú!- volví a gritar.
De vez en cuándo levantaba la vista para ver que tal les iba a los otros dos, y les iba genial.
-Estoy cansado- Eric se quitó las gafas y se apoyó en el bordillo.
-¡Ah! ¡Diez minutos más, sólo diez minutos!
-¡Eso dijiste hace media hora, Austin! - me recriminó Eric y volvió a lanzarse al agua.

Samantha:
-Hace mucho tiempo, hubo una pobre chica llamada Samantha...- cantaba mientras pasaba un paño mojado por las mesas de la bocatería.
-¿Por qué debes ser tan testaruda y decir esas cosas?- Selena se cruzó de brazos.
-No lo sé- suspiré-. ¿Por qué lo hice?
-¿No lo sabes? Tienes una enfermedad incurable. Defendiendo a los débiles contra los fuertes.
-Es mi culpa que dejen a Jack de lado.
-Así que si pierdes, ¿estará bien?
-Por eso quiero ganar.
-¿Estás segura de ganar?- me encogí de hombros, Selena miró al frente-. ¿Cómo resultará? Si tuviera una máquina del tiempo para poder ver los resultados.
-Sam, más rápido, más rápido...- dijo Mike en sueños-. ¡Aún más rápido, más rápido! ¡3... 2... 1!- y Mike se despertó de repente.
Nosotras nos acercamos corriendo:
-¿Qué es? ¿Qué has soñado? ¿Fue acerca de Sam?- le preguntó Selena emocionada.
-¡Un sueño sobre el desafío!- contestó.
-¿Quién ganó?
-Bueno... Hasta poco antes del final, estuvo a punto...
-¿A punto?- dijimos ambas.
-Entonces sólo cuando extendiste tu mano, en ese momento...
-¿Ese momento?
-Se puso todo oscuro.
-¿Qué?
-Todo oscuro. Nada. Entonces me desperté.
-¿Qué es eso?- dijo Selena con ironía.
-Sólo un sueño- contestó Mike.
-¡Ah, sí! No eres de mucha ayuda en absoluto. Esto no quedará así. Ese Eric, o como se llame, no importa qué táctica debo usar contra él...
-¿Qué le vas a hacer?- pregunté.
-Poner un poco de laxante en su bocadillo o algo así.
-¡No!- Mike se puso en pie-. Selena, ¿Cómo puedes pensar eso?
-Mike, tienes cuatro ojos-dijo Selena señalando las gafas de Mike-, pero todavía no puedes distinguir quién es el enemigo.
-Eso no es verdad. ¿Cómo puedes utilizar los sagrados bocadillos en esa táctica tan malvada? No, no, nunca. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? Al primer momento, el pan aporta salud a los que están enfermos, consuelo a aquellos que están cansados.
-Acaba de explotar- le susurré a Selena.
-Lo sé, lo sé. Entonces, usaré una bicicleta
y se la estrellaré por atrás.
-¡Selena, por favor!
-¡Ves! ¡Mike estás de parte de Sam o de Austin!

sábado, 12 de febrero de 2011

Capítulo 7: Dos hombres y un Destino (Parte 5)

Austin:
Entré en las instalaciones todavía con el mono puesto y el casco en las manos.
Me paré, había perdido el control del coche... pero Sam y Jack se miraban tan felices juntos...
-¡Haced bien vuestro trabajo!- le grité a los operarios-. ¿Cuál es el problema con el coche?
Ninguno respondió. Golpeé a uno con el casco en su estómago. Se arqueó del dolor.
-¿Queréis que os despida? ¿Eso queréis?- grité con todos mis fuerzas.

Leo:
Y la carrera llegó, nosotros nos quedamos en el mirador con Ashley, a la espera de que llegaran las chicas.
Aquello se llenaba cada vez más y más con la gente de la escuela.
Nos sentamos en una mesa:
-Eric, ¿la preparación para tu exhibición va bien? - preguntó Ashley.
-Sí.
-¿Cuándo se supone que es?
-Creo que, probablemente el próximo mes.
Selena y Sam aparecieron por la puerta, Ashley se levantó y acudió a recibirlas:
-¡Por aquí! El clima es genial, ¿verdad?- las trajo a la mesa-. Ven a sentarte aquí.
Se sentaron, Ashley al lado de Sam y Selena al lado de Eric.
-¿Qué te gustaría tomar?- preguntó Ashley a Sam-. Tenemos una fórmula casera de chocolate caliente, ¿quieres probarlo?
-Sí.
-¿Tu amiga también?
Selena sonrió.
-Sí.
-No digas que no, es una gran bebida, tú sabes. Peter... Por favor traiga un poco de chocolate.
Eric y yo nos levantamos de la mesa pidiendo permiso. Luego fuimos hasta los cambiadores, yo al de Austin.
Entré y ya tenía el mono puesto.
-Hey, man- coloqué mi mano en su hombro-. Te estoy pidiendo un favor. Aún no es demasiado tarde para cambiar de opinión. Ten cuidado, ¿ok?
-Ok- y ambos nos chocamos las manos.

Jack:
Eric entró en mi cambiador y me dio unas palmadas en la espalda:
-No te fuerces, deja esto ahora.
-¿Estás preocupado por mí?- pregunté.
-Por favor, ten cuidado.
Sonreí, y salí a los pasillos acompañado de Eric, allí nos esperaban Sam y Selena.
Selena agarró mi brazo:
-Oye, ¿sabes que si pierdes esta ronda... todo terminará? Cualquier estrategia... No. Un arma secreta o algo, ¿tienes eso? La tienes, ¿verdad?- dijo con la voz apagada-. Debes tenerla.
-¿Arma secreta?- Austin salió de su cambiador seguido por Leo y me miró fríamente-. La tengo.
Me acerqué lentamente a Sam y la abracé con fuerza, inesperadamente para ella y el resto de presentes.
-Quédate quieta- le susurré-. Puede ser un poco infantil pero ésta es nuestra estrategia. Sígueme la corriente.
Me despegué de ella, tomé su cara entre mis manos y la besé en la frente.
Sam cerró los ojos.
Austin nos miró con rabia.
 "Austin, lo siento. Incluso si tengo que hacer esto, debo cuidarla"
Miré por última vez a Austin a los ojos.
-Jack...- susurró con rabia-. Debes estar completamente loco. No sólo una vez sino dos veces... ¡No, incluyendo ésta, son tres veces! Vas a morir hoy...

Samantha:
Y la carrera comenzó. Austin iba delante, con Jack pisándole los talones. Jack adelantaba pero a los dos minutos volvían a la posición anterior.
Enterré la cabeza entre mis manos, ya no quería ver más.
-¡Hey!- gritó Selena bastante tiempo después-. ¡Sam! Mira eso.
Temblorosa miré las caras decepcionadas de todos los estudiantes.
Entonces, dirigí mi vista al asfalto. El coche de Austin estaba parado y Jack acababa de pasar la línea de meta.
Agarré las manos de Selena y empezamos a dar saltitos juntas.
Eric y Leo se miraron entre sí y chocaron sus manos.
Ashley se levantó y se nos acercó:
-¡De verdad! Estos niños... ¿Cuándo se hicieron tan adorables?- sonrió para sí misma-. Exactamente así. Ah, fue una buena decisión volver a Nueva York! Mucho mejor que ir a Hollywood, ¿sabes?
-¡Sí, un anciano como yo tiene más que hacer ahora! - contestó Peter con una sonrisa.