miércoles, 21 de julio de 2010

Capítulo 1 (Parte 7)

Canción: Say Ok (Castillo Remix) - Vanessa Hudgens


Samantha:
Nuevo día en el Infierno Secondary School. Caminaba despreocupada hacia mi taquilla pero algo me ponía nerviosa, todos los alumnos me miraban con expectación. Los ignoré y abrí la taquilla. Allí estaba, una tarjeta roja con una calavera dibujada en dorado y debajo escrito F4.
-¡Ha aparecido otra vez! ¡Una tarjeta roja del F4! - empezaron a gritar unos-. Le ha caído a Samantha Gilbert, ¡la becada!
Y todos empezaron a revolucionarse. Miré de vuelta la tarjeta, ¿que era, un partido de fútbol? La arranqué de dónde estaba pegada y la tiré al suelo, pisándola con el pie.
Al entrar en el clases, el bullicio desapareció, dando paso a un incómodo silencio. Estos niños... me ponían de los nervios. Caminé a mi pupitre, pero mi sorpresa fue mayor al descubrir que no estaba en su sitio. Las BGirls se me acercaron.
-Hello Crazy! - exclamó Ginger-. Parece que tu pupitre no está, se ha fugado.
-¿Cómo podría una plebeya estudiar con nosotros?- siguió Miranda.
-¿Por qué viniste, idiota? - Sunny me empujó.
-Eh, ¡mi libro! - dije señalando al suelo.
Me acerqué poco a poco a mi libro, ¿pero qué...? Estaba completamente pintado. Estiré mi mano para cogerlo pero éste se movió. Era cómo si alguien tuviera ganas de tocarme la moral y estuviera moviendo el libro con un cordel transparente. No me rendí, pero continué intentándolo.
Recorrí medio patio, subí montones de escaleras, pero el libro seguía moviéndose. De repente paró, no me podía creer lo que estaba viendo. Mi pupitre en medio del pasillo y completamente escrito. Me acerqué poco a poco, pero un montón de alumnos aparecieron arremolinándose a mi alrededor.
-¿Quién ha sido?- pregunté-. Si tenéis algo que decir, éste es el momento.
Y respondieron, lanzándome huevos y harina. Todos reían de mi desgracia. Entonces, como un ligero flashback las palabras de mi padre aparecieron en mi mente: " Escucha Sam, ten mucho cuidado al sentarte para no arrugar este uniforme y procura no mancharte." "Este uniforme es de mi hija, ¡no me duele el brazo al plancharlo!"
Tenía ganas de llorar, no por la humillación sufrida, sino por haberle fallado a mi padre.
-Seguid, ¿esto es todo? ¡venga! - grité.
Ellos ni cortos ni perezosos siguieron lanzando harina y huevos. Entonces dos chicos hablaron:
-Ey, ey, que alguien traiga aceite.
-¿Para qué, tío?
-¡Pódemos freir a la lavandera y tendríamos tortita abucheada!
Todos los presentes rieron. Levanté mi vista y me encontré con Chelsea, que observaba desde una esquina la escena. Al momento se ruborizó y escapó, dejándome sola y sin ayuda, cómo el día anterior yo la había ayudado.


Austin:
 Sentado en la sala privada del F4 en la escuela, observava desde la televisión plasma la humillación que estaba sufriendo la lavandera. Leo y Eric estaban sentados a mi lado, haciendo lo mismo.
-¿No ha terminado ya?- preguntó Eric.
-¿Cómo que terminado?- exclamé-. Hasta que esa niñata no venga aquí y se arrodille ante mí suplicando mi perdón, esto no habrá terminado- miré a la pantalla de vuelta-. ¿Quien dijo que despertaras al gatito dormido?
-¿No era león dormido?- me corrigió Leo.
-Apuesto a que no durará ni una semana- dijo Eric.
-¿Una semana? Yo digo tres días, ¿apostamos?- siguió Leo-. Si gano la apuesta, me das una vasija de las tuyas, mi novia es fan de "la cerámica de Eric Wallingon"
-Si ni siquiera sabes diferenciar un vaso de cristal de uno de cerámica. Pero si yo gano me das el número de todas y cada una de las amigas de tu novia, ¿ok?
Se dieron un apretón de manos.
-Callaos ya - los corté-. Ya vereis ahora es cuándo aparecerá por esa puerta- me recosté en el sillón mirando hacia la entrada-. Ahí va, 5, 4, 3,2,1... ¡tachán!
Pero no apareció nadie. Eric y Leo rieron. Di una palmada.
-¡Claro! He ido demasiado rápido, ¡tiene que sacarse toda esa mierda de encima! Va de vuelta - señalé la puerta-. 5... 4... 3... 2... 1...
Y de vuelta, vacío. Me recosté en el sillón frustrado, ¿quién se creía que era es idiota para no aparecer? saqué el móvil de mi bolsillo y llamé a los imbéciles a los que había encargado ponerle la tarjeta roja.
-¿Qué hacéis? ¿Lo hicisteis bien? Entonces, ¿por qué no aparece? ¡¿Dónde coño se ha metido?!- grité al teléfono.


Samantha:
-¿Abandonar? - grité una vez había llegado a la azotea de la escuela-. ¡Y un cuerno! Soy Samantha Gilbert, ¿pensáis que vais a acabar conmigo tan facilmente?
Se había metido con la persona equivocada. Si tenía claro una cosa, es que toda esa gente jamás las había pasado canutas. Ni jamás habían intentado nadar una bañera, por no tener otro sitio en el que poder realizar su deporte favorito.
Me miré el uniforme, estaba completamente manchado de harina y huevos.
-Aish, estos niños ricos no valoran nada... No saben que la harina es oro en polvo, ¿cuántas tortitas se podrían haber echo con todo lo que desperdiciaron en mí?
Y una vez más, en aquella azotea se escuchó un bostezo. Me giré rápidamente.
-Oh no...- susurré-. ¿Quién anda ahí?
Apareció, primero su cabellera cobre y luego él, Jack.
-Siempre que te veo estás armando jaleo- se colocó en frente mía-.¿Sabes cómo hacer tortitas?
-¿Eh? ¿Tortitas? - asintió-. Claro... Mezclas harina, leche, huevos y azúcar, lo bates y lo fríes.
-Parece fácil...
Me miró de arriba a bajo y se acercó a mi cara. Sacó un pañuelo del bolsillo de su cazadora blanca y empezó a limpiar mi uniforme suavemente. No me lo podía creer, ¿un miembro del F4 me estaba ayudando?
Luego tomó mi mano y me entregó el pañuelo. Empezó a caminar hacia la salida. Lo interrumpí.
-¡Tu pañuelo!
- Quédatelo, no lo necesito.
-Te lo devolveré la próxima vez.
-No habrá una próxima vez, porque no volveré- contestó secamente-. Aqui ya no hay calma, gracias a cierta persona.
Y se fue.
Unos minutos después baje de la azotea a las casillas, para tomar mi mochila y volver a casa. Al abrirla me topé con una sorpresa, no era otra estúpida tarjeta roja, sino un peluche de una ovejita, una nota y un chándal del colegio. Leí la nota:
"Lo siento, Sam. Perdona auna cobarde como yo, por favor. Acepta mis regalos de disculpas. Chelsea"
Sonreí, acaricié el peluche, ¡era tan mono! Tomé todos los regalos y mi mochila. Pero antes de abandonar la escuela, me cambié de ropa, usando el chándal y guardando el sucio uniforme.
Algo me preocupaba aún más, ¿llegar a casa con la ropa echa un despilfarro  y decepcionar a papá? ¡Ni hablar! Así que antes de llegar a casa, me acerqué a una tintorería.
-El precio será de 50$ - dijo el hombre tras examinar el uniforme.
Reí.
-Oiga, que sé un poquito de este negocio, el precio de eso son 25$ - dije regateando.
-Para empezar, los uniformes son caros, y mira cómo está, ¡echo un desastre! Mira niña, sino te gusta pues arreando, tienes la tintorería Gilbert ahí al lado, ellos seguro te cobran los 25$.
¿Ir a mi tintorería? ¡Jamás!
-Venga, no sea así señor, ¿30$? Por favor...
-Bueno, 40$ y no bajo más.



6 Flores:

Helen dijo...

Pobre Sam :/ esos del F4 torturandola de ese modo ¬¬ Espero que lo del uniforme se pueda arreglar. Y Jack ha sido muy simpatico. El unico que me cae bien de los F4. Quiero la continuacion ya! Quiero mas! (sin presion) Me encanta!

Alejandra dijo...

Creo que tengo una obseción con F4 no he hecho obsolutamente nada mas que ver la serie me encanta como escribes tu version jejeje publica pronto heee

bye

Gisell 0.= dijo...

malditoooooo!!!!!!!!!!!!!!
Pobre Sam, como le hacen eso??
Que estudiantes tan salvajes, por dios!!!

XD

Publica pronto

susi dijo...

woooow me encanta...pobre sam..
que ara ahora?... y ese jack se me ase que se enamoro de sam :D
me encanta publiquen pronto :D

Lauriitaah13 dijo...

F4...
No me gustaria que hubiera gente asi en mi instituto...
Pero creo que si estuviera Jack lo soportaria =)
bss

Elena dijo...

pobre sam
genial el cap =)
bss