sábado, 16 de abril de 2011

Capítulo 8: Porque soy Estúpido (Parte 6 - Final)

Samantha:
-¿Qué ha pasado?- pregunte alarmada.
Mi familia estaba sentada en la mesa de la cocina cenando. Lo extraño es que cenaban lo mismo que yo había tomado en el restaurante.
-¡Sam!- exclamó Frankie con la boca aún llena-. ¡Mira qué manjar! Estoy comiendo anguila, que dá mucha energía.
-¿De dónde habéis sacado todo esto?
-Es tan obvio. ¿Por qué preguntas cada vez que lo ves?- me contestó mamá.
-Dijeron que Austin lo había pedido para nosotros-dijo Frankie-. El mismo chef del hotel lo trajo.
-Trajo un atún enorme y lo preparó aquí mismo- papá señaló nuestra pequeña cocina-. Descubrí que era un atún porque él me dijo. ¡Al principio creí que era una ballena! Después de comer esto, ya puedo morir tranquilo.
-Come, querido. Come mucho.
-¡Comamos y muramos!- Frankie alzó el tenedor en lo alto.
Los dejé tranquilos cenando y entré en mi habitación. Me quité el abrigo dejándolo caer al suelo y me tumbé en mi cama panza arriba.
Menudo susto... yo había pensado en algo grave y sólo se trataba de una asombrosa cena. Qué familia tan rara... Cierto, pero estaba orgullosa de ser parte de mi familia.
El teléfono empezó a sonar, me levanté de cama y rebusqué en los bolsillos del abrigo. Era un mensaje:
"Deja a tu familia cenar feliz.
Te aviso porque estoy seguro de que debes de estar muy cabreada.
Pero... no es para ti.
¡No comas ni siquiera un cachito!
Austin."
Al día siguiente, en la bocatería me senté en una de las mesas mientras Selena y Mike charlaban animadamente. Había muy poca gente, así que el trabajo era poco.
-Así que estaba caminando... y luego alguien por detrás me tocó el hombro.
-Oh Dios, oh Dios. ¿Y entonces, y entonces?- preguntó Mike impaciente.
-¿Quieres ir al cine conmigo?- Selena imitó una voz masculina.
-¡Eso es tan cursi!
-Yaa...- Selena fijó su atención en mí, aún no había dicho ni una palabra-. ¿Sam, va algo mal?
Negué con la cabeza.
Mi móvil empezó a sonar en el bolsillo de mi pantalón. Austin estaba llamando.
Me quedé congelada observando la pantalla. ¿Contestaba? ¿No contestaba?
-¿Hola? ¿Oh, Austin? No puedo oírte muy bien. Estoy la bocatería y estoy súper ocupada, hay muchos clientes. Disculpe, ¿puede tomarme nota?- dije fingiendo la voz de otra persona-. Sí, ahora mismo voy. ¿Escuchaste eso? Estoy tan ocupada que creo que tendré que trabajar toda la noche... así que no creo que podamos quedar. Disculpa, disculpa, disculpa, disculpa- y colgué.
Mike y Selena quedaron alucinados y revisaron todo el local con la vista.
-¿Sam, de qué bocatería estás hablando?- cuestionó Selena-. Esto está bastante vacío.
-Disculpe, ¿podría traernos otra botella de agua?
-Sí, un momento por favor- contesté a la clienta.

Jack:
Eran las 6 de la tarde, todavía era de día para estar en invierno. Había tenido que ir a la escuela por la tarde a unos recados. Antes de irme, probé suerte con la piscina, quizás podría encontrar a Sam, y no fallé.
Salimos juntos a los jardines, y le ofrecí un café:
-Gracias. Está calentito- frotó sus manos contra el vaso de papel.
-¿Ahora también entrenas por las tardes?
-Sólo porque quiero.
-No parecía que fuera porque quieres.
-Me siento como nueva tras hacer ejercicio.
-¿Hay algo que te incomoda?- pregunté.
-¿Cómo te va a tí, Jack?- contestó intentando ignorar mi pregunta-. ¿Qué haces en el colegio?
-Dejé unas partituras y...- mi telefono empezó a sonar, miré el número en la pantalla y conteste-. Dime, Austin. ¿Yo? Estoy en el colegio. Estoy con Sa...
Al escuchar su nombre, Sam empezó a hacer gestos extraños para que no dijese nada sobre su presencia.
-Vale, entonces te espero aquí- guardé el teléfono-. Austin dice que está de camino. Si esperas un rato, podrás verlo.
-Oh, que bien...
-¿Pero por qué...?
-Estoy muy ocupada, tengo que irme a casa rápido. Lo olvidé completamente- me devolvió el café, no había probado ni un sorbo-. Gracias por la bebida. ¡Adiós!

Y desapareció corriendo ante mi vista. Me quedé anonadado, que manera tan extraña de comportarse.
-¿Qué? ¿Estabas con alguien?- dijo Austin a modo de saludo.
-¿Huh? No- contesté todavía algo atontado.
Austin tomó uno de los cafés, justamente el de Sam, y le dio un sorbo:
-Está frío- añadió.

Samantha:
-¡Qué buena pinta!- exclamó Frankie al ver el menú que un cocinero explicaba por televisión.
-Es una catástrofe... arruinamos nuestro
paladar al comer sólo exquisiteces- comentó mamá-. ¿Por qué comimos todo ayer y no guardamos nada para cenar hoy?
-Hermanita, ¿vas a tener una cita pronto?
-Tienes razón- apoyó papá-. Podría ir a un restaurante chino, ¡comer con palillos!
-Mejor a un italiano. Un lujoso europeo con muchos platos.
-¡Bien dicho, mamá! Y comer de esos caracoles... ¿cómo se llaman?- Frankie se rasco la cabeza intentando sacar ideas.
-Escarrrrrgot.
-Eso es francés, no italiano- les informé.
Entonces el timbre sono con fuerza. Frankie se levantó y corrio a abrir la puerta. Volvio a cerrarla y se acercó a nosotros con los ojos abiertos como platos.
-¿Quién es? ¿Quién es?- pregunté curiosa.
-Si vienen a cobrar una factura, diles que tus padres no están en casa- le dijo mamá.
-El...- titubeó mi hermano.
-¿El repartidor? ¿Cuántas veces os digo que sale más barata hacer pizza en casa? - nos regañó papá.
-A... A...
-Si son los caseros, diles que tus padres han muerto- dijo mamá.
-¡Austin! ¡Austin, el cuñado!- exclamó Frankie.
-¿Qué? ¿Mmmmcklaine...?- papá se levantó corriendo y abrió la puerta-. Señorito.
El resto nos asomamos detrás de papá. Austin temblaba de frío.
-¿Puedo entrar?
Lo arrastraron al interior y lo obligaron a semtarse sobre nuestro sofá. Mamá, papá y Frankie se sentaron en el suelo enfrente suya.
-¿Qué estás haciendo aquí tan tarde por la noche?- le pregunté.
-¿Qué quieres decir con tarde?- intervino mi madre-. Sólo son las 10, todavía es temprano aunque sea de noche.
-Padre- Austin miró con respecto a mi padre.
-Padre. ¿Escuchaste? Él me llamó padre.
-Y Madre- Austin hizo lo mismo con mamá-. Por favor dejadme dormir aquí esta noche.
-¿Qué? ¿Se te ha ido la pinza?- exclamé-. ¿Por qué dormirías aquí cuando tienes un casa preciosa? ¿Y con permiso de quién?
-El permiso del Padre- papá se golpeó el pecho.
-Y el permiso de la Madre.
Austin levantó la cabeza orgulloso y sonrió.
-¡Mamá!
-Por supuesto que puede dormir aquí. Es muy tarde, ya pasan de las 10. ¿Dónde va a ir tan tarde?
-Austin, duerme conmigo- Frankie estaba emocionado.
-¡No! Cariño, préstale un pijama al señorito- dijo mamá-. Sam, ayúdame a preparar todo.
Y así hicimos, apartamos el sofá a un lado y colocamos mantas sobre el suelo para dormir.
Al rato, Austin regresó con un pijama de papá vestido.
-Te queda corto- susurró Frankie-. ¡Está perfecto!
-Es mi palabra... cualquier cosa que use, le sienta estupendo- le alabó mamá, Austin sonrió con orgullo-. Es un modelo completo.
 -¿No crees que este estilo se convertirá en una moda?- Frankie remangó su pijama para que le quedase corto-. ¡Como tú, Austin! Sólo me falta ser alto y tener un cabello tan chachi como el tuyo.
-Todo está listo- anunció mamá.
-¿Listo? ¿Listo para qué?- crucé los brazos con fastidio.
-¡Tarán!
-¡Cariño! ¡Esas mantas!- papá tomó a mamá por la cintura-. Nuestra primera noche juntos durante nuestra luna de miel.
Dormirnos juntos en esas mantas.
Austin se rio, yo me puse roja como un tomate.
Luego nos tumbamos todos a dormir, mamá, yo, Frankie, Austin y papá.

Todos se durmieron rápidamente, excepto Austin y yo:
-Austin. ¿Era necesario hacer esto?
-Vine aquí sin pensar... pero se ha vuelto muy divertido.
-¿Qué?
-¿Cómo puede la sala principal ser más pequeña que mi cuarto de baño?
-Porque tu cuarto de baño no es normal- respondí entre dientes.
-Qué es más divertido que cinco personas duerman juntos así.
-¿Te divierte esto?
-¿Entonces no lo es?
-Bien, pues sigue divirtiéndote. Espero que no te arrepientas.
-¿Qué, arrepentirme? Es como una experiencia en un campo de refugiados... siento que he ganado 10.000 puntos.
-Voy a dormir. Si me hablas, estás muerto- cerré los ojos para poder dormir.
-¿No parecemos una familia, ya que estamos durmiendo juntitos bajo la misma manta? Hey, lavandera. ¿Estás durmiendo? Joder, ¿ya estás sobando? ¡Hey, Lavandera!
-¡Lavandera! ¡Lavandería Gilbert está aquí!- exclamó papá entre sueños.
-Caracoles, nido de pájaros...- Frankie se abrazó a Austin-. Mamá.
Austin intentó guitárselo de encima, pero papá también lo abrazó:
-Cariño...
Me reí para mis adentros al ver la cara de Austin al verse acorralado. Genial, ahora sí que era divertido. Y mucho.




7 Flores:

aby dijo...

Me ha encantado!! ^^
Jo pobre Austin, no se puede ni mover...
Seguidla pronto por favoor!!!! :D
Y si teneis tiempo os podriais pasar por mi blog... http://lqhcelabrrimento.blogspot.com/ :)
un besoo!!!

Elena dijo...

me encanta =D

Alejandra dijo...

hahaha adoro a la familia de Jandi ups hahah de Sam, aunque interesandos peor muy buena familia :D

Jack, deberían de hacer una segunda parte donde yo sea de la que se enamora Jack ahhaha:D

-Moye :B- dijo...

jaja! adoro a la familia de Sam! :B
a genial! pobre Jack ni se puede mover! XDD'

Besos! n.n!

Rocío dijo...

muy bueno
siganla en cuanto puedan =)
un besitooo

PauLa (폴라) dijo...

Gracias por vuestros comentarios chicas :D

Que si Austin no se puede mover que se fastidie, nadie le mandó quedar a dormir en casa de Sam xD

Un besazo a todaas!!

♥... dijo...

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